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innovación en salud digital

De la idea al producto: el caso Whatoko Health en AI3LAB

Los laboratorios de innovación se juzgan por lo que dejan funcionando, no por lo que prometen. Esta es la historia de uno de los casos que salieron de AI3LAB: Whatoko Health, un producto de salud digital para el seguimiento de pacientes con hipertensión y diabetes. No lo contamos para vender Whatoko, sino para mostrar el método del laboratorio: cómo se pasa de un dolor real a un producto que se puede probar.

El punto de partida: un dolor que se repite todos los días

La pregunta que guía a un laboratorio no es «¿qué tecnología está de moda?», sino «¿qué pregunta o dolor plantea la sociedad en su cotidiano?». En el caso de Whatoko, el dolor tenía cifras de fondo. Según los datos citados en el material del proyecto, la diabetes causó cerca de 6,7 millones de muertes en personas de 20 a 79 años en 2021, una cada cinco segundos, de acuerdo con la Federación Internacional de la Diabetes. La presión arterial elevada es responsable de unos 7,6 millones de muertes al año y, según la Organización Mundial de la Salud, solo el 21 % de los adultos que la tienen la mantiene bajo control.

Detrás de esos números hay un problema concreto: el seguimiento de un paciente crónico ocurre casi siempre entre consulta y consulta, cuando nadie está mirando. Y un sistema de salud que no se ha modernizado tiene pocas herramientas para ese tramo.

La hipótesis: autocuidado asistido, de principio a fin

El laboratorio planteó una hipótesis sencilla: si el paciente puede medirse, entender sus datos y compartirlos con quien lo atiende, y si hay un motor de análisis que detecte pronto lo que se sale de lo normal, el seguimiento mejora para todos. De ahí salió la forma del producto, una plataforma con cuatro piezas:

  • Un dashboard web para ver y analizar la información de la población atendida.
  • Un motor de inteligencia artificial para análisis predictivo, por ejemplo el nivel de riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
  • Aplicaciones móviles para el paciente, con sus indicadores y su perfil.
  • Conexión a dispositivos de medición, para que el dato llegue sin digitarse a mano.

Lo que une las cuatro piezas es la interoperabilidad: que el sistema pueda hablar con otros sistemas de información de salud, como historias clínicas electrónicas, laboratorio, farmacia o imágenes. Un producto de salud que no interopera es una isla.

El método: de qué se compone un laboratorio que entrega

1. Empezar por el problema, no por la herramienta

Antes de elegir tecnología, el equipo documentó el problema y su tamaño. Eso evita construir algo técnicamente brillante que nadie necesita.

2. Combinar hardware, software e IA en un solo producto

El valor de Whatoko no está en una pieza, sino en que la medición, la aplicación, el análisis y el dashboard funcionen como un conjunto. Esa interconexión entre hardware y software es lo difícil, y por eso es lo que diferencia.

3. Definir qué ventajas se van a poder medir

Desde el diseño se fijaron los beneficios esperables para quien usa la información: caracterizar a la población atendida, validar la atención y la adherencia al tratamiento, optimizar el seguimiento y el control de los pacientes, y ganar precisión y dominio sobre los datos procesados.

4. Ponerle nombre a la madurez del producto

El reto del laboratorio se planteó como «datos abiertos + IA»: conexión con datos abiertos, procesamiento de grandes volúmenes y motores de predicción en niveles de madurez tecnológica TLR 7 y 8, con el alistamiento de pruebas en clínicas como siguiente paso. Decir en qué nivel está un producto, y cuál es el siguiente, es lo que separa un prototipo de un proyecto serio.

El camino: entornos que empujan

Un laboratorio también se construye con su entorno. En el camino, AI3LAB participó en Aldea, el programa de iNNpulsa Colombia para emprendimientos de alto impacto, y completó en enero de 2021 un taller de hackathon sobre plataformas de comunicación en la nube (CPaaS) organizado por Avaya e iNNpulsa. Son entornos donde se contrasta una idea con otros equipos y con mentores, y donde se aprende más rápido de lo que se aprende solo.

Lo que queda de este caso

  • Un producto que existe en pantalla, no solo en presentación: dashboard, motor predictivo y aplicaciones móviles construidos como un solo sistema.
  • Un método repetible: problema documentado, hipótesis, producto integrado, beneficios definidos y nivel de madurez explícito.
  • Una pregunta abierta, que es la correcta: qué sigue cuando el producto pasa de la prueba tecnológica a las clínicas.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un laboratorio de innovación?

Es un equipo que toma un problema real, formula una hipótesis y construye un producto o prototipo para ponerla a prueba, con un método y con criterios claros para decidir si sigue, cambia o se detiene. No reemplaza al área de tecnología de una empresa: la complementa en lo que todavía no tiene respuesta.

¿Qué significa TLR 7 y 8?

TLR es la escala de nivel de madurez tecnológica (Technology Readiness Level). Los niveles 7 y 8 corresponden a un sistema que ya se demuestra o se completa en un entorno cercano al real, justo antes de operar de forma plena. Por eso el siguiente paso en este caso son las pruebas en clínicas.

¿Se puede aplicar este método fuera de la salud?

Sí. La secuencia es la misma en cualquier sector: documentar el problema, definir la hipótesis, integrar las piezas necesarias, fijar los beneficios medibles y declarar el nivel de madurez. Lo que cambia es el dato y el entorno de prueba.

¿Tienes un problema que merece un laboratorio?

En AI3LAB trabajamos con ese método: partir de un dolor real, construir algo que se pueda probar y decir con honestidad en qué punto está. Si en tu organización hay una pregunta que lleva tiempo sin respuesta, conversemos.

Agenda una conversación con el Laboratorio de Innovación →

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